CAPÍTULO VEINTIOCHO - Debería haber intentado matarte, pero las reglas dicen que no debería. - Zolar había puesto la espada justo a poco centímetros de la cabeza del Dios caído y la sacó del suelo. La electricidad se detuvo. - ¿Podemos darlo por terminado o tengo que esperar a que despierte y diga que tuvo suficiente? - Le preguntó Zolar a Taro, pero nunca sacó los ojos del Dios. - No, tú ganas. También, gracias por no matarlo. - Dijo Taro y tuvo que recobrar el aliento. Estaba seguro que su amigo iba a morir esta noche. - Bien hecho, Zolar. Sabía que podías. No dudé ni una sola vez de tí. - Gritó Ventrix. - No te preocupes. Yo dudé un montón para compensar. - rápidamente dijo Sholtan. Zolar estaba impresionado de sí mismo. Había logrado algo que en algún momento creyó imposible. Había

