“¿Cómo sigue Diana?” preguntó Andrea en un mensaje de texto a Daniel Montesinos y el cuestionado se limitó a decir que seguía igual porque, por alguna razón que no lograba entender bien, no se atrevía a preguntarle a la castaña cómo es que ella se encontraba, y eso que definitivamente quería saberlo. El azabache lo dejó así, por el momento, a pesar de que todo el día se recriminó por no haberle cuestionado luego de haberla visto tan descolocada la noche que bebieron juntos; aun así, otra parte de sí seguía cuestionándose para qué quería saber si ella estaba bien o no si él no sería capaz de hacer nada con esa información. Pero el tiempo pasó y el joven pudo deshacerse de sus inquietudes pues a Daniel le tocó encontrarse en más de una ocasión con esa chica de cabello castaño y ojos claro

