Mira fijamente a Maral y luego a Vincenzo. ─No quiero hacerlo así. Solamente quiero hablar con la señora, ella es quien debe saber lo que diré. Morrigan entiende que al unico que no le quiere decir, lo que sea que valla a decir es por vincenzo. Lo sabe por la manera en la que lo mira. ─Mamá... ¿de quién es es este oso? ─pregunta Pietro desde fuera de la habitación. Todos miran a Vincenzo, menos Maral, ya que está recordando lo que ese oso seguramente representa. ─Iré con los niños, ya sera en otro momento. ─se levanta Maral con desgano, pues aunque está algo escéptica aún, tenía una ligera curiosidad. ─¡mamá! ─insiste Pietro, ya más impaciente. ─No, yo lo iré con los gemelos, de lo contrario no dejarán a su madre. ─dice saliendo de la habitación. ─Si puedes distraer a ,i hermanos

