Sentada al filo de la cama, observa por la ventana como sale Pietro corriendo, mientras Morrigan lo sigue entre risas. Tocan la puerta y ella guarda silencio, tiene una ligera idea de quien debe estar en la puerta. Una vez mas la tocan y ella se levanta. ─¿Te sientes mal? ─Pregunta Damián tras la puerta. Ella apenas separa los labios para correrlo, cuando Greco habla. ─mamá, ¿estás bien? Abre la puerta enseguida al notar la preocupación en la voz de su pequeño. Evita mirar a Damián a toda costa, se inclina a su pequeño y sonrie mientras acaricia su mejilla con mucho cuidado, pero eso no evita que este retroceda sutilmente. ─¿estas bien? ─insiste. ─Si. Solo estoy un poco cansada. ─dice. El pequeño se da la vuelta y levanta su mano en despedida mientras se marcha. ─iré con mi hermano

