Una historia que no pedí saber.

1166 Palabras
Tal como su hermano lo dijo, se ocupó de la cocina, de la casa, su orden, organizó a la perfección sus banquetes, aparecía de brazo de su esposo en todo lugar que esté necesitó, cuidó de su ropa y reputación de buen esposo a carta cabal. Fue la esposa perfecta, mas no su mujer, y bajo la amenaza de su hermano, jamás le puso una mano encima. Si bien es cierto, Armand era un ser despiadado y cruel, Raffaele era un maldito demonio en comparación. Como era de esperarse llegó el gran día. El día en que nació el pequeño y único heredero de la familia Capone Di Alessio. "Damián" fue nombrado por su abuelo materno. Solo llevaría un nombre, ya que, dicho por su padre; "será su apellido lo que sonará, nadie que no sea de la familia lo sabrá". Se dieron grandes y ruidosas fiestas en nombre del heredero de la familia Di Alessio, el día del nacimiento, el bautizo, su primer año y los consiguientes. Frente a todos los de fuera, la familia Di Alessio Capone era la familia perfecta, pero puertas adentro, la historia era diferente. Nadie en el servicio supo tantos secretos de los dos como aquel muchacho, que con los años se convirtió en el mayordomo. Un mayordomo que llenó su pasado de secretos que no le pertenecían, secretos que jamás sacaría a la luz, a menos que, eso salve la vida de dos inocentes pequeños que no pidieron nacer en un pleito que al parecer trascendió muchos años después. ─Dice un hombre algo mayor, vestido de n***o, sentado en unas de las bancas del centro comercial, frente al área infantil. ─Eso quiere decir, que ¿Damián tiene un padre biológico, del que no sabe nada? ─Pregunta Maral observando a sus pequeños pintar a corta distancia. ─Así es. —¿Aun no entiendo a dónde quiere llegar con todo eso?, Ella dijo que me vería con usted, pero... —Pregunta Maral con cautela observando a sus pequeños pintar a poca distancia de ella. —Señora. Lamento ser yo quien se lo diga, pero dos familias vendrán por usted. —afirma ─pero trato de ayudarla de la única manera que puedo y es enviándola que el único hombre que tiene los medios para ocultarlos. ─asegura. —¿Porque debería creerle?. ─Porque si me cree salvaría muchas vidas. ─No entiendo... ─Señora, usted y sus hijos son lo único que han mantenido a Dante, el asesino despiadado a raya, si algo les pasa, se derramara sangre en toda Italia. ─dice y el terror se puede ver en sus ojos. —Eso es lo que hace aquí? ─suspira Maral, con una navaja en su mano y un pañuelo en la otra cubriendo la navaja, vigilando a sus gemelos, sus movimientos y los de todas las personas cerca de ellos. ─Yo soy el mayordomo de la señora Capone. ─toma un sorbo de su cafe. ─ La historia antes contada es lo que sé y supongo de la historia de su exesposo. El secreto está a salvo conmigo. ─¿que tiene que ver esto con mis hijos?. ─pregunta. ─Dante hizo algo bien, ocultó su vida en pareja, sus planes y a sus hijos del resto de su familia, por una razón ─suspiró. ─La familia Di Alessio y Capone, siguen siendo despiadados asesinos y narcotraficantes de cuello blanco. Lo que para muchos es cuestión de negocios, para esa familia es cuestión de honor y mantener el buen nombre. ─Sigo sin entender, ¿qué tiene esto que ver con mis hijos?. ─insiste ya impaciente y molesta. ─Las personas en la familia se cambiaron de nombre y apellido con la facilidad que podría quitar la navaja de sus manos. ─advierte. Maral se levanta, mira a su alrededor preparada para irse. ─lo quiero lejos de mi familia y de mis hijos. ─advierte. ─olvide que me vio y no vuelva a escribirme. ─camina hacia la puerta sin quitar la mirada de sus hijos y el antes mencionado mayordomo. ─Usted aún no lo entiende. ─saca unas fotografías de sus gemelos jugando días anteriores, fotos de su hermano en la universidad a la que irá, de su mejor amiga reunida con su madre. Es la primera vez que tiene en sus manos una fotografía de su madre, pues aunque supo de su existencia se negó a verla pues no está lista para hacerlo. ─¿me espía?, que novedad. ─se detiene y suelta con sarcasmo, disimulando su desconcierto por la fotografía. ─Tras el arresto del señor Di Alessio, su familia o mejor dicho la de su aún esposo investigó todo a su paso y aunque debo decirle que el señor evitó que se supiera, dieron con su nombre, y con eso se dio aviso de su existencia a la familia de su esposo, familia que daría lo que fuera por un par de gemelos puros y legales, siguiendo su legado. ─Mis hijos... ─se acerca al mayordomo con la navaja. ─no son, ni serán parte de mafias, ni nada de esa mierda. ─amenaza. ─Los gemelos serán protegidos por su abuelo paterno. En este momento él es la mejor opción. ─Dante no existe, es Damián su verdadero nombre, al parecer no tiene ni idea. ─levanta la mano saludando a sus hijos. ─Es usted quien no entiende ─se acerca y ella no retrocede ─Dante es el nombre que le dieron al asesino despiadado en el que el esposo de su madre, lo convirtió. Había varias cosas que Maral ignoraba, por el contrario, había millones de secretos que Fabiano Ganci, el mayordomo había guardado por años. ─Estoy aquí yo, porque aunque tienen su nombre, aún no tienen su dirección y hay que mantenerlo así por el bien de los gemelos. ─6 años, ¿cómo es que quieren dañarme o a mis hijos 6 años después de su arresto?. Saca un sobre y se lo entrega. ─allí tiene 3 pasaportes, llegue a la dirección en la nota y toque 3 veces con pausa de 5 segundos cada una, pero es hora de que se vaya, ya pasamos demasiado tiempo aquí ─dice mirando con precaución a todos lados igual que ella- ─!no tocarán a mis hijos¡ ─dice disimulando su preocupación sin éxito alguno. Los pequeños como adivinando sus preocupaciones la observan, pero ella disimuladamente asiente para tranquilizarlos y se mantienen a distancia sin objeción alguna y continúan pintando. ─No puede regresar a su casa, salga de aquí y vaya directo a la dirección que le di, no le quite la mirada a ninguno de los dos ─señala disimuladamente a los gemelos. ─tengo todas mis cosas allí, toda la vida de mis hijos. ¡¿está loco?! ─Señora, es muy importante que haga lo que digo, no se trata de buenas personas, y justo ahora no cuenta con mucho apoyo, si vienen tras de usted 3 de las familias más poderosas de Italia y peligrosas del mundo. ─¿como, 3? ─pregunta al detenerse y voltear. Un disparo se escucha y la gente se echa a correr.
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