Mauricio Vitale Como mandado del inframundo recibí una llamada a altas horas de la noche, mi gente estaba trabajando, lo hacían hasta cuando no los mandaba, la orden siempre ha sido estén alerta y con los pies en la tierra, toda información sirve. La pieza, una bastante escencial en el rompecabezas... Llamada... — A primera hora estará en el taller. — Te doy hasta las diez para que tengas también a sus dos, ya sabes. — Bien, te mando toda la información al correo, no te va a gustar nada. — Eso fue todo, una sonrisa de instaló en mi rostro. Estaba en una de las habitaciones, un pantalón de pijama cubría mi cuerpo y mis pies descalzos, estaba y me sentía tranquilo. Se venían tiempos difíciles, pero por lo menos mi mujer y mi madre estarían a salvo, eso me daría vía libre para pel

