Mauricio Vitale Retomando nuestro papel de esposos entramos al salon donde de inmediato llegan a saludar varias personas, socios de trabajo y demás, no pierdo tiempo y empiezo a presentar a mi bella acompañante como lo que es. Mi esposa, las miradas sobre ella hacen que mi rostro se empiece a poner de piedra poco a poco. Me enfoco en dar una buena impresión a los viejos mañosos de la junta quienes no han quitado la vista de mí desde que entré al lugar, caminamos a una mesa, la ocupamos y seguido de nosotros se acercan los viejos esos con sus respectivas esposas, un par de copas y una charla amena, apesar de todo el dinero y conexiones que se puedan lograr en esta fiesta no me interesa en lo absoluto hacer ninguna, soy un puto egocéntrico y soy yo quien deja que los otros lo busquen, no

