Charla de amigas.

1082 Palabras
Alicia Holmes — Amiga, ¿Sabes como llegamos a casa anoche? — Me pregunta Zoe Agarrando su cabeza, anoche la dimos toda. — No lo sé, pero no le des tanta importancia estamos en casa y seguras, es lo que importa. El malestar de mierda que cargas es porque tomaste muchos shot con esos chicos. — Le digo y suelto una risa que ella me dice que calle con un gesto, me voy a la ducha para luego ir a la cocina por un desayuno de campeones, solo eso bajara cualquier efecto del alcohol, yo no tomo mucho, en cambio, mi mejor amiga no para hasta estar pedisima. Amanecimos en mi casa, así que me toca ser anfitriona y atender a la borracha en mi habitación, es por eso que también me levanto antes para organizarme y bajar a la cocina , hoy es sábado así que no tenemos mucho que hacer, aparte de pasar el día chismeando. Pido el desayuno y subo a mi habitación en compañía de la chica del servicio quien trae una bandeja tras de mí. Entramos y ponemos todo en la mesa auxiliar, Treicy va saliendo del baño envuelta en una toalla, saluda a la chica y la aludida sale de la habitación dejándonos solas. — Siempre que me quedo pides este increíble desayuno, como si fuéramos albañiles, por cierto, te imaginas un albañil guapo, corpulento, tatuado y sudado, — Hizo como que temblaba, ja, ja, ja. — Riquito. — Ja, ja, ja. Necesitas una cogida urgente, ja, ja, ja. Y pues que te digo, yo tengo una idea diferente del hombre que me movería todo el jodido mundo. Aparte disfrutó de estar soltera, — Me quedé pensando en que eso en cualquier momento cambiaría. — Aunque no niego que a veces quiero un hombre que este hay molestando y diciéndome amor, amor, amor todo el santo día. __ Suspiro al suponer que mi ahora esposo está lleno de canas y en el hecho de que eso nunca pasará. — Déjate de bobadas, cierra los ojos y visualiza el hombre que quieres, ja, ja, ja, eso siempre me funciona cuando quiero un helado. — Suelto una risa porque ella dice lo del helado en voz alta y yo la invito a comer uno. — Tonta, mejor ya no hablemos de chicos, son una pérdida de tiempo, mejor aprovechemos el desayuno que esta que se enfría y luego bajamos a la piscina. — Ella obedeció a medias porque seguimos hablando de una cosa y otra. Se nos pasó la mañana entre charlas. Salimos juntas hasta la sala y nos encontramos a Graciela hablando con un hombre, llámanos su atención y pudieron la mirada en nosotras. — Que bueno que bajas, estaba por mandarte a llamar, tu esposo ha mandado por ti. — Mi corazón quiere salirse y amenaza con provocarme un paro cardíaco. — Este señor vino con esta nota firmada por él y con la dirección e instrucciones presisas de dejarte en el lugar que él arreglo para ti. Termina de hablar y yo ya no puedo. Me acerco al señor y recibo la nota. *Espero hayas disfrutado mucho tu salida de anoche, bailas muy bien. El mensajero se llama Marcos y será tu chófer a partir de ahora, él te llevará a casa y te presentará con todos, sé buena chica y haz esto fácil para los dos. Mauricio Vitale* Mire al señor con cara de enojo, Treicy arranco la nota de mis manos, juro que había olvidado que ella estaba hay. — ¿Cómo es que estás casada? ¿En serio somos amigas? — Me dice y yo no sé que responder, sé que estuvo mal ocultarlo a ella, pero no sabía como o que decir. Todo esto está de broma. — Amiga, ahora no. Hablemos de esto después — Le digo y ella Asiente comprendido la situación, es por eso que la amo tanto, dirijo mi atención a Marcos y le hablo. — ¿Dónde está él? ¿Puedes llevarme a verlo? — Pregunté con la esperanza de que me dijera que sí, juro que voy a llenar su arrugado rostro de golpes cuando lo vea. — Lo siento señorita, no puedo hacer lo que me pide. Solo tengo orden de llevarla a la villa y verificar que la instalen adecuadamente. — Maldita sea. — ¿Cuánto tiempo tengo.? — El hombre miró su reloj y me dijo que cuanto antes mejor. Tome a Treicy de la mano y subimos a la habitación. Al estar hay caminé de un lado a otro, estaba enojada y frustrada, odiaba la forma en que se estaban dando las cosas, cuando lo iba a ver, a reclamarle todos estos insultos. ¿Tan feo era? Espera... ¿Cómo es que sabe que salí anoche y como bailo? ohh estaba en la disco. Maldito hombre. — No diré nada aparte de que estoy enojada contigo y espero que me cuentes de que va todo esto en cuanto sea posible, arreglemos las maletas antes de que suba ese guapo chófer y nos saque a la fuerza. — Me dice y solo proceso guapo chófer. — ¿Acabas de decir guapo chófer? Es un señor, bueno, no tan señor, pero es muy mayor para ti. — Sacudo mis pensamientos y agradezco que mi mejor amiga hoy esté conmigo, hace que esto sea más llevadero y que mi mente no piense tanto en las mil maneras de matar al infeliz ese que me trata como a un puto objeto. — Ja, ja, ja, lo dije solo para relajarte, estaba tan concentrada en la conversación donde quedaba al descubierto que no confías en mí que no me fije mucho en el chófer, empaca o no saldremos hoy. — Rodé los ojos al escuchar su queja, seguro seguiría recalcándome una y otra vez que fui una perra. — Te contaré todo con lujos de detalles, pero promete pasar el fin de semana conmigo, amiga no quiero estar sola y no quiero enfrentarme al animal con el que me case, si es que aparece, porque si notaste, no lo conozco, es un esposo fantasma, solo sé su nombre. — Le confesé derrotada, empecé a sacar la ropa y ella metía en las maletas. — ¿Y como se llama? — Me pregunta con cautela y curiosidad. — Mauricio Vitale. — Le respondo, ella abre sus ojos enormes y ahora soy ya la de la curiosidad. ¿Que sabe ella que yo ni san Google no sepa?
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