Capítulo 8

1310 Palabras
Josh en la hora del descanso busco a Andy por los pasillos del instituto, pero al no encontrarlo se fue a la cafetería a sentarse en la típica mesa donde se sentaba el equipo de futbol, al llegar a la puerta de la cafetería sus amigos lo saludaron desde lejos, sabía que tendría que inventar una excusa para su demora ya que ellos preguntarían por su tardanza. -¡Josh! ¿Dónde estabas amigo? -Fui a los vestidores a mi casillero para ver que ropa tengo lavar y después fui al sanitario, no pensé que me había tardado mucho. -Pues si te tardaste amigo, pensamos que habías ido a ver a alguien. -No, solo perdí la noción del tiempo, eso es todo. -Bueno, mientras no estabas, teníamos planeado ir a comprar equipo para el siguiente juego. -¿Vas a venir con nosotros verdad? -Me gustaría pero, ya tengo mi equipo completo para el siguiente juego y aparte ya tenía planes. -¿Planes? -¿Con quién Josh? -¿Puede ser una chica la cual no estamos enterados? -¡Josh tiene una cita! -Bueno si tengo una cita con una chica. -¿Y quién es? -Mi madre. -¿Qué? -Quede con ella de ir al súper y ayudarla hacer la cena. Así que si tengo una cita con una chica y es mi madre. -Bueno ante eso, ni nos podemos burlar. -Sí, tu madre es muy linda con nosotros. - Y aparte si es ayudar a nuestras madres. -¡No hay que dudarlo! -Bueno te mandaremos un mensaje si te pierdes algo interesante. -¿Algo interesante? -Es que oímos que las porritas irán de compras. -Oh ya veo, entonces suerte con eso. -De lo que te vas a perder Josh. Josh en cierta forma no tenía algún interés romántico a alguna persona en especial, aunque lo de la cita con su madre era una mentira, era poder ir a ver a Andy si no lo encontraba en la salida, no es porque ocultara a Andy de sus amigos, pero al no saber casi nada de el por qué mencionarlo. Después de clases y entrenar, en la salida busco a Andy con la mirada mientras camina con sus amigos, pero al no estar en su panorama otra vez se resignó a verlo en el mismo lugar de antes. Mientras en el camino hizo un par de reglas que se sabía de las clases de civismo de cómo era la adopción de un mascota, sabía que podían ser útiles como acuerdos entre ellos. Así que saco una libreta mientras caminaba iba anotando las reglas para llegar a un buen acuerdo con Andy sobre el cachorro: • El propietario del perro y el adoptante acuerdan que el propietario seguirá siendo responsable de los cuidados del animal y de los gastos veterinarios. • El propietario del perro acuerda que el animal se adaptará a su nuevo hogar y seguirá las reglas establecidas por el adoptante. • El adoptante acuerda proporcionar al animal un hogar seguro, saludable y amoroso. • El adoptante acuerda proporcionar al animal los cuidados adecuados, incluyendo alimentación, ejercicio, atención veterinaria y cariño. • El propietario y el adoptante acuerdan que el propietario mantendrá el control sobre el animal, siendo los únicos responsable de las decisiones que se tomen. • El propietario y el adoptante acuerdan no regalar, vender o transferir el animal a ninguna otra persona sin el acuerdo mutuo. Pensaba que con estas reglas podrían ser el principio de un buena vida para el cachorro y al dialogar con Andy, podría ser que el fuera a su casa a verlo y seguir cuidándolo, a pesar que no concia en si a Andy pensó que sería una gran idea de tal vez tener una relación amistosa con él, al final y acabo se le parecía un persona risueña y algo adorable, podría ser buen amigo, al menos eso pasaba por la cabeza de Josh rumbo a su casa. Mientras tanto rumbo a su casa Andy después de pasar a dejar a Estela, pensó en el sueño que tuvo, la verdad cada vez que lo pensaba su sueño que cotidianamente se mostraba a dormir era una pesadilla que al terminar de juntar las piezas lo podía recordar. Andy estaba en la oscuridad, rodeado de frío y miedo. Todo a su alrededor era un desastre, había sombras que se movían y una sensación de angustia que le atenazaba el corazón. Comenzó a caminar, temblando. Las sombras eran cada vez más amenazadoras, que se sentía cada vez más solo. A medida que caminaba, el miedo aumentaba y de repente, él se topó con una figura ya conocida. Era su madre. Su rostro estaba frío y distante. No había ninguna señal de afecto o amor. Estaba confundido y asustado. Ella me miró con una mirada acusadora y desaprobación. -“¿Qué estás haciendo aquí?” Preguntó con un tono seco y frío. Andy no pudo responder. Estaba aturdido y no sabía qué decir. -“Eres una carga para mí. No quiero que estés aquí”. Dijo. Su voz estaba llena de odio y resentimiento. Era como si no le reconociera como su hijo. Estaba aterrorizado. Estaba a punto de llorar y huir, pero algo se detuvo, recordó que preguntó al importante que lo atormentaba por años -“¿Por qué no me quieres?” Pregunto con voz temblorosa. -“Tú eres una carga. No quiero tenerte cerca”. Sus palabras le atravesaron al corazón de Andy como un cuchillo. En eso momento paro de caminar, se sentía triste y desesperado. El recuerdo del sueño con la realidad se había fusionado. En el sueño intento explicarle que él no era una carga, que solo quería estar cerca de ella. Pero no fue suficiente. -“¡Vete! No quiero verte aquí nunca más”. No pudo hacer otra cosa que huir, al hacerlo despertaba y volvía a su realidad, sabía que algo andaba mal en él, pero no quería recordar a su madre de mala manera, si no de las veces que mostraba lo feliz que era con su padre y el, aunque no estaba seguro si eran recuerdo o su imaginación en sí. Se sacudió la cabeza Andy y siguió caminado a su casa, respirando hondo y dejando guiar por la música de sus ardiculares, donde se reproducía “Fool to Cry” de Taylor Dayne, quería llegar a casa lo antes posible a recostarse, antes de ir a ver a Josh y val pequeño cuadrúpedo, quería descansar un poco del recuerdo del sueño y de la realidad, solo quería un momento de paz ante esa situación que lo atormentaba en lo más profundo de él. Al llegar Andy a su casa y se acuesta en su cama tratando de pensar en algo alegre para relajarse y tratar de dormir un poco. Él cierra los ojos y comienza a recordar el día en que su padre y él fueron a la playa. Se acuerda de la alegría que sentían al correr por la arena y de la risa que los acompañaba. Recuerda los juegos que hicieron en el agua y todas las horas que pasaron nadando. Se acuerda de los dulces que comieron y de cómo se abrazaron al final de la noche. Poco a poco, el chico comienza a relajarse mientras se acuerda de todos los momentos divertidos. Se siente tranquilo y feliz. Se acuerda de los momentos en que estaba con su padre, donde sentía el abandono de su madre más fresco que nada y de la forma en que se sentía cuando estaba con ellos, pero su padre en ese tiempo logro disipar ese dolor. Finalmente, Andy se duerme con una ligera sonrisa en su cara, un rato antes de ir a su cita acordada de esa tarde.
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