Despierto y veo a mi hermoso esposo dormido mientras me abraza, parece un niño aferrado a mí, empiezo a repartir pequeños besos por su pecho. Puedo sentirlo suspirar mientras sigo mi camino, bajo por su bien formado abdomen hasta llegar a su virilidad, la cual está muy despierta, sigo mi camino de besos hasta ese lugar. —¡Amor no comiences lo que no terminarás! — ¿Estás seguro de eso? ¿No me crees capaz de darte sexo oral? — Mmm, así mami, ¡tus manos son maravillosas! — Paso mi lengua por la punta de su m*****o y lo siento aferrarse a las sábanas, ¡buenos días, amor! Digo antes de introducirlo a mi boca por completo. —¡si así me vas a despertar todos los días, podría declararme tu esclavo de por vida! —succioné más fuerte mientras él se aferraba a mi cabello diciendo un montón de

