La llamada

1507 Palabras

Aun cuando estoy feliz todo lo que él dijo es una realidad, las mujeres siempre somos masoquistas. Viendo mi vida en retrospectiva, siempre fui una niña tranquila y obediente y eso se debe a que crecí sin madre, solo dios sabe lo difícil que es eso, no tuve esa conexión especial que tienen todas las niñas. No tuve esa, guía femenina, esa complicidad, siempre me sentí menos cuando veía a mis compañeras de colegio con sus madres, es festivales y obras, cuando llevaban pasteles o galletes que horneaban juntas. Cuando contaban como era ir con su mamá de compras o a la peluquería, yo solo guardaba silencio y fingía una sonrisa. Cuando por dentro moría de envidia, sé que es malo, pero como no anhelar lo que todo niño debería tener es acaso eso un pecado. Podrían juzgarme por querer tener un

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