Capitulo 4

1335 Palabras
Narra Salvatore   Eran las 9:30 de la noche y justo me encontraba de pie frente a la puerta del departamento de Adriano.   Y si, les permito que me llamen loco. Resulta que después del momento que tuvimos Elira y yo no he podido estar un solo segundo en paz.   Maldición, recordar sus labios, su sabor, el calor de su cuerpo contra el mío, poder volver a tocar su melena, esa mujer es mi perdición. Sabía que puntos tocar y cuáles no, pude verla dolida ante las palabras que le dije pero mierda, quiero hacerle sentir un poco de lo que siente mi corazón.   Que preciosa estaba, el vestido que llevaba era largo, ajustado hasta sus pies deslumbrando a todos con su perfecta y lineal figura, de escote v y de tirantes.   Siempre he dicho que el rojo le queda espectacular, y wao, no se me salió la baba por un pelito, pero verla del brazo de mi hermano no me gustó para nada.   -Salvatore - dijo mi nombre al abrir la puerta.   -¿Que buscas aquí? - me preguntó de inmediato.   Lo empujé por el pecho queriendo entrarle a trancazos en su propio departamento por lo cabrón que había sido, pero también se defendió y de igual forma me empujó.   -¿Qué diablos te pasa?!- le alcé la voz -Que hacías con Elira? Que buscas aquí en New York?!-   -Lo que tú no has hecho! Pero tranquilo, que yo sería incapaz de robártela. Tan solo he querido saber cómo está, porque no debes de olvidar nunca que Elira llegó a tu vida, pero nos llenó de paz y también de luz como familia - me dijo con un tono amenazante.   -Ella fue la que me dejó! Cuando dejaran de verme a mi como el malo? -le cuestioné   -No te veo como el malo, al menos en esto no. Es solo que yo estoy para recordarte que un error no borra todas las cosas buenas que ella hizo por nosotros. Déjame recordarte que nuestra familia era una mierda, pero desde que llegó empezamos a comer juntos en la mesa, a platicar sin pelear, a reírnos y no sarcásticamente. Nos enseñó muchas cosas y aprendimos de ella bastante, tan solo mira lo que hizo con mamá. La revivió y la llenó de ánimo. Ambos han tenido culpa, y sé que ella te abandonó cuando más la necesitabas, pero tal vez si era necesario que rompieran para que los dos se den cuenta de lo mucho que se necesitan. Elira quería su libertad y se la diste, y estuvo bien, fue doloroso para ti pero hiciste lo correcto. Ella no entendió el significado de la libertad por nuestro oficio, pero ahora que no está bajo tu mando, se dio cuenta de lo feliz que era contigo y finalmente pudo apreciar que aquella libertad que le dabas era mucho mejor que esta que posee ahora, pero sin ti, lo que no la hace feliz -   Me quedé mirándolo tras decirme aquellas palabras que eran totalmente ciertas y que aun así por la visión que tenía mi propio hermano sobre ella y nuestra relación, no podía dejar de arder por celos.   -Aléjate de ella - le apunté con mi dedo índice   -No lo voy a hacer. Alguien tiene que cuidarla, y te cuento que, es lo que he estado haciendo el año completo. Vigilando que esté bien - me contestó mientras se cruzaba de brazos.   -Elira es mía! ¿Entiendes?! ¿Acaso me la quieres quitar?! ¿Qué mierda te pasa? ¿Quieres convertirte en mi enemigo? Yo nunca le he dejado de cuidar! NUNCA! - le grité perdiendo la paciencia.   Me miró por varios segundos.   -No, ella no es tuya, llegaste con esa maestra hoy a su graduación, y le dejaste muy claro que incluso esa vieja besa mejor que ella. Y no te la quiero quitar, porque tú no la tienes. Tampoco me voy a convertir en tu enemigo porque yo contigo no compito y por supuesto que Elira es hermosa, te juro que si no fuera porque eres mi hermano la hiciera mía, pero la veo como mi hermana pequeña - me contestó con ese maldito tono caudal. Me empotraba verlo tan calmado.   -¿Acaso quieres que te mate? - le pregunté   Río a carcajadas   -Tú? ¿A mí? No me hagas reír, Salvatore. ¿Acaso no eres lo suficientemente hombre para resolver esta situación sin querer utilizar la violencia? Deberías agradecerme, porque hay muchos detrás de Elira y yo que soy tu hermano, he ido espantándolos. Y márchate de mi casa que tengo que dormir, tengo que juntarme con Eli mañana - me encabronó aún más.   -No le llames así, no abrevies su nombre. Y ya te lo dije, aléjate de ella - le volví amenazar.   -Y yo te dije que no lo voy a hacer. Estas cegado por el orgullo y el dolor, porque te golpeó tanto que ella te dejara, que no te das cuenta de que solo busco que ella y tú vuelvan. Salvatore, ella está igual de destrozada que tú y verte hoy con esa mujer a la que ya te ligaste, la rompió más. Tu al menos sabes que yo soy tu hermano y que no la veré con otros ojos, yo solo he tratado de animarla un poco porque al contrario de ti, ella no fue con una pareja a su graduación. Fue conmigo porque soy su única familia, su tía se murió, ¿no te enteraste? Eli está sola y si yo no hubiese llegado por ella, hubiera subido a esa tarima a recibir su título y su reconocimiento sin nadie sintiéndose orgullosa de ella debajo en la multitud. Tu solo fuiste con esa mujer para hacerle la maldad a ella, para en su día especial ponerla más mal, porque eres cruel. Pero vale, yo hice lo que debiste hacer tú. La llevé a comer, le tiré muchas fotos, la hice reír, nos tomamos unos traguitos y con eso la hice sentirse feliz. Y tú de seguro revolcándote con tu vieja. Lo peor es que Elira fue detrás de ti y ni siquiera la felicitaste, tan solo te enfocaste en restregarle tu decisión de estar con esa maestra -   Sus palabras retumbaron en mi memoria, todo el peso me cayó encima. Sus ojitos tristes mirándome por las palabras inciertas que le dije me apuñalaban el corazón y me hacía sentirme como una basura.   Negué con la cabeza, me pasé las manos frustradamente por los cabellos y me tiré en el sofá más cercano que tuve, cayendo devastado ante el relato de mi hermano.   -Te duele verdad? - me preguntó mirándome fijamente.   Asentí lentamente   -Esa señora y yo no tenemos nada. Margot fue la encargada de inaugurar la clínica porque un amigo empresario me la recomendó. Y tienes razón, solo fui con ella a la graduación para darle celos a Elira. No te imaginas lo difícil que se me hizo contenerme ante ella por lo hermosa que estaba y me pone muy contento ver sus logros. Solo que, el dolor que siento en mi alma me insista a hacer cosas por venganza para que ella también sufra un poco como yo, pero te juro que la sigo amando y eso es lo que más me duele. Nos hemos vuelto a encontrar y me ha hecho nada nuevamente. Ella me ha enloquecido como la primera vez en aquel instituto. Discúlpame por venir acá y gritarte, pero siento celos ahora mismo hasta del viento que la acaricia y roza su cabello. Yo también le he tomado unas cuantas fotos sin que se diera cuenta porque soy consciente de que es hermosa.  Pero siento mucho no poderte decir que lo nuestro se arreglará mañana, me hirió de manera brutal que por más veces que cosa la herida, se acaba el hilo y no logro cerrarla. Ella es fantástica, pero yo también lo soy y no merecía de su parte que me abandonara, así que le tocará luchar por mi –
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