Narra Elira -Hogar, dulce hogar - dije al entrar por las grandes puertas de la mansión después de haber viajado por tantas horas. Admiré como todo continuaba en su lugar, los mismos muebles y cortinas, el mismo papel tapiz, las repisas y jarrones... solo mis cuadros y mis portarretratos eran los que ya no estaban para decorar el ambiente. -Puedes hacerles los cambios que quieras, comprar todo de nuevo, pintar, cambiar papeles. Dale vida a esta casa, quiero que te sientas cómoda viviendo aquí y que nuestros hijos también puedan sentirse bien en la casa. Colores que irradien paz, tonos pasteles, lúcidos. Vuelve y coloca nuestras fotos, tus cuadros por igual. Pronto estaremos buscando personal nuevamente, pues todos los empleados tuve que despedirlos si ya ni siquiera mamá quería

