Lyssa Monrrou Cinco días pasaron y tenía solo dos opciones. Mi padre, cómo era obvio, no había vuelto, él se había ido; y como lo imaginé, no iba a volver. No podía encargarme sola de mis hermanos, ni siquiera trabajando, simplemente no podía, los gastos eran muchos y el dinero poco. Tenía que aceptar la única opción que tenía: Estar con mamá. Era aceptar esa opción o pasar el doble de necesidad y ni podía aceptar la eso, amaba demasiado a mis hermanos, quería una buena vida para ellos. —Ni loca voy a irme a Canadá —hablé con dureza—. Si quieres que vivamos contigo, será aquí en New York y no pienso discutirlo. Intentaba controlarme, de verdad que sí, pero mi voz era un caso perdido. Alejandra reposaba en la camilla, junto a Matt y escuchaban la conversación con atención. Su salud e

