Lyssa Monrrou Estar sola en la enfermería no se sentía tan mal, a veces solo necesitaba eso, un poco de tiempo conmigo misma para pensar. Las paredes blancas y el silencio permitían que mis pensamientos vagaran. Tomé un periódico que estaba al lado de mi camilla, lo leí página por página hasta que llegué a la sección de trabajos. Solicitaban a un asistente de Biblioteca, y yo encajaba en el perfil. Me interesaba la oferta, sería un lugar tranquilo, podría ganar algo de dinero y a la vez estudiar allí. ¿A quién engañaba? Solo quería mantener mi mente ocupada para dejar de pensar en él. Me sentía jodida. —Ly, ¿Estás bien? —habló Alan y di un pequeño salto en la camilla. Él se encontraba sentado en el borde. —¿Cuándo llegaste? —pregunté impresionada y él rodó los ojos. —Sin dud

