—Alejandra, ¡a dormir!... Ya es tarde y mañana tienes escuela temprano. —Habló mi madre con algo de enojo en su voz. Creo que era la séptima vez que se lo decía. Iban a ser las 9:15pm y según las reglas de mi madre Aleja debía estar durmiendo a las 9:00pm. Yo estaba de su lado. —Ya voy mamá, falta el labial. —dijo mi pequeña hermana desde las piernas de Alexander y reí entre dientes, estaba emocionada. No sé en qué momento Alejandra lo había convencido de dejarse hacer tal cosa. Ni yo que era su novia lo había hecho aún, me refería a maquillarlo. Alexander no tenía hermanos, creo que por ese motivo se llevaba tan bien con los míos, tal vez por ese mismo motivo se dejó convencer. —Oh no, no, no. ¡Eso si que no, Aleja! —se quejó Alexander viendo fijamente de forma amenazante el labial co

