Chloé Estar ahí sentada entre cuatro paredes ha sido muy difícil, mi mente ha estado recordando cada resultado de la mujer que falleció, esa señora que no padecía de ningún problema y que ahora soy acusada por negligencia médica y mi carrera depende de un hilo. — Abel— digo nada más verlo entrar por la puerta. — Ya, mi vida todo pasó podemos irnos a casa. Sentí como el aire vuelve a mis pulmones. —Hubo un error y la paciente murió por un derrame cerebral, luego te explico en casa, ¿vale? Asentí y después entró el inspector junto al comisario. — Mandaremos un informe al dueño del hospital, donde le explicaremos que hubo un error y así pueda conservar su trabajo. — No es necesario, el dueño soy yo—aclara Abel. Ellos se sorprenden al oír eso. —Vamos, pequeña. Coge mi mano y salimo

