Había ignorado cada llamada y mensaje por parte de Adrien, me encontraba muy furiosa y no estaba preparada para hablar con él. Jamás pensé que en la cena donde conocería a mis suegros, iba a sentirme tan humillada; y lo peor de todo fue ver a Adrien paralizado ante su padre. ¿Acaso lo intimidaba? ¿Qué era lo que pasaba en aquel hogar para que todos le temieran a ese hombre? Llevé la taza de café hasta mis labios, mientras escuchaba la llegada de un nuevo mensaje, levanté el teléfono y al ver que era un nuevo “discúlpame por favor” por parte de Adrien, volví a dejarlo sobre la isla de la cocina, poniendo los ojos en blanco. Había perdido la cuenta de la gran cantidad de mensajes que había recibido desde la noche a la mañana. Mi teléfono volvió a sonar, con un gruñido lo levanté y contest

