― No debes matarme, Carlos, porque soy la única que puede traer de vuelta a tu amigo ― sonríe captando la atención del mexicano que frunce el ceño y mueve la cabeza como si lo que acaba de escuchar fuera la peor de las blasfemias ― Sí, como lo escuchas, solo yo puedo darle a Misael lo necesario para regresar a la normalidad. ― No puedo creerte ― niega. ― Pero deberías, ¿O te arriesgarás a que tu mejor amiga se pierda para siempre? ― susurra. Carlos masculla por lo bajo, con un rápido movimiento manda a la mujer a volar por los aires hasta que se estrella en el suelo soltando quejidos sonoros, claramente puede escucharse las hélices de helicópteros y para cuando el muchacho eleva la vista puede ver un sinfín de ellos y todos con escudos de diferentes países incluyendo Brasil, Ar

