― ¡Ataquen! ― ordena Abner siguiendo a Caín. La batalla se desata en menos de cinco minutos, los soldados de ambos bandos se entrelazan en peleas a todo o nada teniendo la ventaja los oriundos de Venezuela; los seguidores de Vanessa son personas completamente normales y cuando nuestro grupo metahumano lo nota sonríen entre sí sabiendo que va a ser más fácil de lo que esperaba. Caín despliega rápidas y abundantes estacas para lanzarlas en todas direcciones, todas y cada una de ellas se incrustan en sus víctimas dándoles aún más ventaja a ellos mientras que Micaela por un lado sacude el suelo con todo lo que tiene, con sus manos hace crecer enormes columnas de piedra que van y vienen por el campo de combate destruyendo sin piedad todo lo que se les cruza por el camino. Dentro de las in

