Kanchanaburi, Tailandia. ― A veces pienso que son masoquistas, que les gusta sentir esa adrenalina que te aqueja cuando tu vida pende de un hilo ― comenta Vanessa viéndolos desde su escritorio. ― A veces pienso que quieres que te demos en la madre bien duro para entender que no somos juguetes tuyos ― suelta Carlos. ― ¿Me tuteas? ― eleva una ceja sonriendo de lado ― Te has ganado el primer boleto a mi parque de diversiones. ― No me digas ― le sonríe de igual manera. ― Déjame golpearlo, comienza a ponerme los nervios de punta ― suelta Bruce desde una esquina. ― Oh, el jefe en pañales no tolera nada ― ríe el mexicano. ― Veremos que tanto juegas cuando esté averiguando de donde proviene tu poder ― se pone de pie la mujer algo molesta por la actitud del joven. ―

