La mañana del segundo día a que Victoria hubiese despertado, Dante paso a una florería comprando un gran ramo de rosas rojas recordando lo que el doctor dijo sobre los estímulos visuales para que sus recuerdos regresaran, si aquel ramo tenía algún efecto ya llevaba un plan en la cabeza, uno que no la iba a someter a pensar demasiado, pero que sí buscaría hacerla recordar algo de su pasado; previamente se puso el perfume que ella adoraba y así entró al hospital mucho más animado que los días previos, pero que fuese más animado no fue sinónimo de que iba a sonreírle como tonto a aquellas enfermeras intensas que a pesar de ser rechazadas de la forma más grosera posible, continuaban buscando acercarse a él. A unos pasos de llegar al cuarto de Victoria vio que iba saliendo un enfermero que empu

