Victoria despertó bastante tarde, estaba sola en el cuarto y no le gustó mucho así que fue a buscar a Dante abajo, pero toda la casa estaba en silencio y la oficina estaba sola, al preguntar se enteró que el hombre había salido de la casa por temas de trabajo aprovechando que ella estaba descansando, aquella respuesta por parte de la sirvienta la hizo sentir un poco mal pues fue bastante grosera al hablarle y pedante, desde que fue contratada había sido muy amable con Dante, pero con ella era borde a más no poder. – Quiero que prepare pasta para la cena. – comentó Victoria mientras se arreglaba la bata. – El señor Valentino todavía no ha vuelto. – dijo la mujer haciendo una mala cara. – Pero estoy yo, quiero pasta para la cena. – se cruzó de brazos ya harta. – El esposo es quien manda

