Victoria estaba descubriendo de nuevo lo apasionado que podía ser el hombre que ella creía era su esposo, estaba redescubriendo la intensidad en la intimidad y es que recordaba fragmentos de los momentos en que fue atada, sometida de buena forma, pero no era lo mismo recordar a medias, que experimentarlo en plenitud; Dante fue muy entregado a su labor pues quería que Victoria viera las estrellas y gozará aquel momento por el que había estado molestando tanto, pero él lo disfruto tanto como ella porque extrañaba su sabor, sus gemidos y aquella forma de apretar los muslos sobre sus mejillas cuando estaba a punto de llegar al orgasmo. Se entretuvo un buen rato lamiendo su intimidad aun cuando ella seguía sufriendo temblores en todo el cuerpo, estaba aliviado de que en ningún momento la escuc

