Una noche de bodas muy activa hizo que Victoria se quedara dormida muy cerca de que el sol saliera, prepararse a detalle sirvió para que Dante le diera placer en todos los flancos, no sabía cómo es que un solo hombre podía hacer tanto y podía tocar tanto, a veces Victoria pensaba que su esposo realmente era el mismísimo diablo. Se giró hacia un lado notando que estaba sola y al estirar el brazo supo que Dante se había levantado hace un buen tiempo, pues las sábanas estaban frías, volvió a girar para observar el techo unos segundos y después intentó levantarse aunque se acostó de inmediato porque le dolió la cadera, la sintió suelta, esta vez Dante muy seguramente le habría descolocado los huesos de su posición natural y es que no esperaba que la embistiera tan duro de entrada, menos por de
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