Narra Daniel Miré a Nahuel dar vueltas mientras hablaba por teléfono con Leandro. Nos quedaba una semana para terminar de planear su cumpleaños. Ya teníamos el lugar y la hora, su papá ya había hablado con su mamá desde hace un mes, prácticamente, desde que lo planeamos. Lo miré cuando pasó por adelante mío, lo agarré de la cintura y lo senté en mis piernas. Él me miró desconectándose un poco del teléfono, escuché la voz de su hermano del otro lado de la línea decirle algo, pero no le entendí bien. Gesticulé un "te hablan" haciendo que volviera a su conversación. Me dediqué a mirarlo. No sabía identificar si su expresión era buena o mala, se veía un poco serio, aunque sonreía de vez en cuando. Una vez que cortó la llamada, dejó el celular en la mesa ratona y se acomodó contra mí. —¿Pasó

