Al llegar a la mansión estaba Elena y Deyna con pijamas muy traslúcida que las hacía ver muy sensuales y la bata de salida de la cama, ya que en el invierno hacía más frío como para andar en batas solamente. — Mi amor, con tanta belleza en mi cama me cuesta sostener mi lado animal y no atacarla para comerme el más delicioso manjar que haya provocado — — Ja, ja, ja, Fran tan lindo y expresivo en este caso, si que no escatima en tus palabras — — Imposible y más que estoy enterado de que mi esposa es demasiado hermosa y me atenta todos los días a amarla — — Amor tan lindo — Deyna se levantó y puso sus manos al rededor del cuello de Fran y lo beso dónde le decía que será de él esa noche. — Elena mi vida y usted mi querida Deyna vayan a cambiarse para ir al festival — — ¡¿En serio?! —

