Todos se alistaron y se montaron en sus caballos, mientras las mujeres sacaban unos pañuelos y les decían adiós. Eso hizo reír a Elena y Deyna levemente para no burlarsen del todo de ellas y lo veían demasiado ridículo. El Rey y Fran estaban en sus caballos blancos muy hermosos, Deyna hizo un sonido leve con él viento y este hizo que el caballo se le pusiera rebelde a Fran. Debido a eso él se bajo extrañado para ver que sucedía y se saltó la barrera dónde estaban las mujeres y se postró a los pies de Deyna donde le dio gracia a Elena. — Señoritas, señoras no estén asustadas y las disculpas por el comportamiento de mi caballo — Mientras miraba Deyna quien le tocaba las orejas. — Mi amor claramente sé que estás bien y miró que mi caballo se encuentra complacido al ser tocado por mi

