Al estar entrando a las tierras del Duque ellas se acomodaron y se arreglaron para bajar del coche en cuanto lleguen. — Duque Wellavis, ya llegamos y tienes una sorpresa — — ¿Una sorpresa? — — Sí y no pienso responder que es, pero da miedo la verdad mi señor — El Duque salió del carruaje y al mirar a la mansión trago fuerte. Joshua ayudó a bajar a Deyna y a Elena extrañado de que él se quedara paralizado y sin decir una sola palabra. — Hijo ingrato y malagradecido — Le dijo una señora de los mismos ojos avellana, castaño el cabello, muy hermosa a pesar de los años que mostraba, dónde todos se quedaron viendo al escuchar decirle eso a Fran. — Mamá no te pongas así y no te hace bueno que estés enojada — — No, como crees que puedo poner cuando veo que mi único hijo se casó y no

