—Si puedes, mi amor.—Alejandro la engatusó con palabras sexys y diciéndole cuánto la amaba. Por increíble que pareciera, su cuerpo volvió a despertar, respondiendo ante las demandas de su alfa.—No estoy de acuerdo contigo, Olivia. Tú no eres tierna, adorable y sexy. Esas son palabras muy genéricas para describirte. —Alejandro...—Olivia le clavó las uñas en la espalda y gimió en su oído. —¿Quieres saber cómo eres a mis ojos, Olivia? —Olivia no pudo contestar.—Eres chiquita, lo suficientemente como para caber en mi bolsillo. O llevarte en una cajita dentro de mi corazón. Olivia levantó la cabeza dejándose besar y arrullar por las palabras cargadas de pasión de Alejandro. —También eres bonita, de una forma perversa y tierna a la que nunca me pude resistir... Olivia soltó un gemido agudo

