Patrick observó a su padre con suma atención. El viejo alfa caminaba despacio pero con seguridad. No parecía sentirse mal o cansado. —¿Podrás entrar tú solo a la fiesta? —Ya te dije que no te preocupes. En tanto nada me agite, estaré bien. Ahora iré a reunirme con tus hermanas. —Está bien. —Patrick sacó su teléfono.—Tengo que hacer unas llamadas, pero en un momento me reúno con ustedes. Patrick esperó atento hasta que su padre estuvo seguro en la mansión y se alejó hacia el jardín a realizar unas llamadas de último minuto. Surgieron unos asuntos en la oficina que no pudo tratar antes de la fiesta, así que le tocaba solucionar los inconvenientes por teléfono. Era algo que odiaba, el trabajar a distancia, pero su asistente podría... Sus sentidos captaron un ligero aroma a rosas que le r

