Sin mediar más palabras porque entendía que todo se podía salir de control nuevamente, abre la puerta de su habitación —Estas casado, eres el socio de mí padre y yo estoy a punto de casarme — le asegura enojada. En aquel pasillo aparece la madre que no se pierde ese detalle, verlo salir de la habitación de su hija a ese hombre y más sabiendo que era un socio de su propio marido. Camina rápido hasta donde están y se cruza de brazos, ella cuando la vio se sobresaltó y bajo su mirada. En cambio, Ayrton se la choco de frente y sólo sonrió —Lo siento señora— dice mirándola. Los observa a los dos nerviosos, cambiando los gestos mientras buscan las palabras correctas —¿Qué está pasando aquí? — pregunta. Se para firme a su lado —Pues vera, buscaba el baño y me confundí entrando a la habitació

