Mala paga

2042 Palabras
Anoche fue un desastre, no ganamos nada de dinero y la taberna estaba hecha un asco por culpa de los hombres del capitán Quema Cráneo y ese pirata del sombrero rojo. Mis padres estaban molestos por ser tan impulsivo anoche, pero, no me quede para discutir con ellos, ya que apenas salió el sol, tome mis cosas y zarpé en mi bote a la costa alejada para ver a Libia. Toda la mañana me quedé en la playa, no tenía humor como para pescar, solo me senté a esperar a Libia y al paso de unas horas, pude verla acercarse a una gran velocidad. Cuando ella se acerca a la playa, me mira a los ojos y curiosamente, lo primero que ella me dice es… — ¿Quién te golpeo? — me dice ella. Claro, anoche me golpearon en repetidas ocasiones, era de esperar que Libia notara los moretones en mi cara. — Ah… ¿esto? No es nada, es muy común en mi taberna. — dije sin querer preocuparla. Libia me obliga a darle mi mano y ella no duda ni un segundo en sanar mis heridas como la primera vez que nos conocimos. — Ven, te sanaré las heridas. — me dice ella al tomarme con fuerza. — No es nada, en serio… — dije. — No voy a dejarte lastimado Pie, ¿Qué clase de sirena sería si no puedo usar mi poder para ti? Libia me toma de mis manos y cierra sus ojos para comenzar a cantar su hermosa tonada, cuando ella comenzó a cantar, mis heridas se desvanecieron, se borraron por completo y ella me dejo como nuevo, en verdad el poder de una sirena era tan divino que nunca me iba a acostumbrar de las cualidades de mi novia. Al terminar, ella me mira molesta, pues quería que le diera una explicación. — Gracias, Libia, eres increíble. — dije al querer besarla. Pero ella, me pone sus dedos en mi boca y me exige respuestas. — Más que un beso, Oliver, quiero una explicación, ¿Cómo y quienes te lastimaron? Mentirle a una sirena, en general una chica, es imposible, por mucho que quieras ocultarle las cosas a una mujer, ellas siempre exigirán explicaciones, así que, para evitar problemas, le dije la verdad, le conté lo que sucedió anoche en mi bar. — Mmm… entonces eso fue lo que pasó, los piratas son lo peor, nunca imaginé que molestaran a su propia gente. — dice ella algo decepcionada. — No todos los humanos, somos iguales… los piratas son como los más despreciables. — dije. — Sí, eso ya lo sé, si fueras como ellos, jamás nos habríamos enamorado, Pie, pero, no imaginé que tuvieras que lidiar con ellos en tu taberna. — Soy de Borbón, desde niño estoy ha acostumbrado a los piratas, son despreciables y duros, pero, no conozco nada más. — dije. — ¿y por qué no eres como ellos? — me pregunta Libia. ¿Por qué no soy pirata? Jamás me ha importado, muchos de los clientes de la taberna, presumen su dinero, sus aventuras, presumen que son piratas, pero para mí, nunca me ha llamado la atención. — No lo sé, jamás me ha llamado la atención, no podría ser un pirata, además, preferiría no serlo, mi padre le pidió la ayuda a unos piratas para deshacerse de los piratas que se aprovechaban, pero irónicamente esos piratas que nos ayudaron, anoche se creyeron los amos del lugar, eso me demuestra lo despreciables que son. — dije. — Claro, los hombres de Quema Cráneo son muy famosos, incluso entre las sirenas, ese nombre es muy temido. — me dice Libia. Libia conocía Claramente el nombre de Quema Cráneo, pues su gente, se ha enfrentado a sus barcos y hombres, ella sabe muy bien que tan temido era ese viejo. — Claro, mencionaste que Quema Cráneo se ha enfrentado a tu gente, ¿Cómo es eso? — le dije. — Ah… te contaré algo, no todas las sirenas somos iguales. — me dice ella. — ¿en qué sentido? — le pregunté. Libia quería contarme algunas cosas, que para mi sorpresa no esperaba para nada. — Yo soy una sirena del mar n***o, solo nosotras poseemos inteligencia, las demás sirenas del océano común, son creaturas simples, solo encantan a los marineros y los matan, no hablan como nosotros. — me dice ella. — No lo sabía, digo, eres la primera sirena que conozco, no sabía que había diferentes sirenas. — le dije. — Sí, yo soy especial, un día, antes de que nos conociéramos en esta costa, en el caribe, un barco de Quema Cráneo, estaba capturando sirenas para matarlas. Solo los piratas más fuertes y locos, se atreven a capturar Monstruos marinos para vender sus partes, las colas de sirenas son muy valiosas, su carne es tan mágica que puede sanar cualquier enfermedad, así que era de esperar que los hombres de Quema Cráneo se atrevieran a capturar sirenas, pero por desgracia para ellos, Libia estaba cerca. — Perdón, las colas de las sirenas son muy valiosas… — dije. — Sí, lo sé, eso lo sé, pero, ese día en el que esas sirenas atacaban piratas y los piratas a las sirenas, yo, use mi magia para destruir el barco. Libia me estaba confesando que ella hundió un barco pirata para salvar a las sirenas, ella, quería ser sincera y me confesó que mató humanos, para salvar a su gente, la verdad, no entendía por qué de repente, ella me confesó eso. — ¿Por qué me dices eso? — le pregunté. — Las sirenas del mar n***o, por lo general no nos importan mucho las demás sirenas del océano común, pero, a pesar de que yo soy distinta a las sirenas que nadan por estas aguas, no pude resistirme en ayudarlas, cuando las ayudé, ¿Qué crees que hicieron? — me pregunta Libia. — Supongo que te lo agradecieron. — dije. Libia solo sacudió su cabeza y me contó realmente lo que pasó ese día en la que hundió a ese barco para ayudar a esas sirenas. — No me agradecieron, más bien, después de matar a esos hombres, ellas me atacaron… — ¿Qué? Una sirena del mar n***o, salva la vida de una docena de sirenas del océano, pero deciden atacarla, ¿Por qué lo harían? — ¿Por qué te atacaron? — pregunté. — Las sirenas del mar n***o, somos muy diferentes a las demás sirenas, somos más fuertes, inteligentes y superiores, ellas, solo me atacaron y yo no pude evitarlo, así que, para salvarme, las maté. — Pero lo hiciste para defenderte. — dije. — Sí, maté humanos y también tuve que matar sirenas, así que los piratas nos son tan despreciables como yo. — me dice ella al tomarme de la mano. Ahora entiendo, cuando le conté a Libia que muchos piratas son despreciables, ella quería dejar en claro que ella también lo era. — Claro, ¿crees que eres despreciable por matar a esos piratas y a esas sirenas? — dije. — Sé que los humanos, son crueles hasta con su propia gente, ¿eso me haría una mala persona? No sé bien lo que trataba de decirme libia, creo que ella, pensaba que no la iba a querer por ser una creatura que mata hasta su propia gente, pero, no me importaba mucho eso, por una simple razón. Me levanté y tomé una piedra, se la entregué y le dije que no la iba a juzgar por matar sirenas, al final, todos somos lo que decidimos ser. — ¿una piedra? — me dice ella confundida. — Cuando tenía 4 años, yo era el más pequeño del muelle, los niños de mi edad me molestaban y me lanzaban piedras, se burlaban y no dejaban de lastimarme, los odiaba y pensaba que eran despreciables, pero, hoy en día tengo muchas amistades con esos niños, algunos tienen trabajos simples y honorables como el mío y otros son bucaneros, trabajan con piratas, ¿tú crees que eres despreciable por matar? — dije. — ¿acaso no es eso la definición de despreciable? El ser aquello que acaba una vida, merece un castigo. Creo que Libia estaba confundida, ella no era despreciable, no para mí y tenía que hacerla entrar en razón. — Libia, tú me salvaste la vida, me ayudaste, me regalaste mariscos y pescado, me robaste el corazón y te preocupas por mí, eso no es ser despreciable, para mí, eres la cosa más maravillosa de todas. Libia se sonroja y comienza debatir. — Maté a muchos hombres, también asesiné monstruos y sirenas, soy una máquina de matar, soy un pecado y no merezco tu amor. Me daba risa escucharle decir eso, porque, no me asustaba el número de muertos que libia causó. — ¿una sirena del mar n***o que siente culpa? Haha… Libia no eres despreciable, no para mí, vivo en una isla donde piratas se matan entre sí, estoy ha acostumbrado a la muerte, pero, depende, si te sientes mal por lo que hiciste en el pasado, eso no es de despreciar, es de respetar, yo nunca he matado a alguien, pero, he conocido gente que lo ha hecho y para mí, no son malas personas, es la ley de la vida. — dije. — ¿pero no odias eso? Las personas que matan son… — No te confundas — la interrumpí — no estoy de acuerdo con la gente que mata por diversión, esos son lo peor, estoy de acuerdo, que, si alguien tiene que mancharse las manos por el bien de los demás y no hay de otra, entonces, eso no te convierte en una mala persona. — le dije. — ¿en serio? — me pregunta Libia. — Claro, mataste a esos piratas para ayudar a esas sirenas, pero, no funcionó, y esas sirenas te atacaron, así que las mataste para defenderte, jamás mataste por diversión o placer, ¿verdad? — Sí, todas las personas, monstruos y sirenas que yo he enfrentado, lo he hecho por razones muy importantes, mi trabajo es defender y custodiar el mar n***o, también mi deber es deshacerme de las amenazas que pueden afectar la vida marina, jamás he matado por placer, solo por mi deber. — me dice ella con una sonrisa. Sí, libia decía la verdad, ella jamás mató humanos por placer, ni nada en específico, lo hizo por su causa, una causa que yo no podría comprender, pero, una cosa, si comprendí, ella no era mala, ni despreciable. — Bueno, Libia, entonces, no eres despreciable, ni una mala persona, tienes que hacer un trabajo sucio, pero, no lo haces con malicia, eso, no te vuelve mala persona. — dije. Libia se arrastra con su cola, y me abraza, ella se sentía culpable por las cosas que hizo en el pasado, pero, con el tiempo esa culpa comenzó a pesarle, tenía que agradecerle a ella, de haberme expresado su pesar. — Gracias Oliver, llevaba tiempo sintiéndome culpable desde que te conocí y tenía miedo de contarte todo, no quería alejarte. — me dice ella susurrándome al oído mientras me abrazaba, con su superfuerza. — Ahhgg… descuida, puedes contar conmigo… aunque me falte el aire, siempre te voy a ver como una buena mujer, solo, no mates a inocentes… ¿quieres? — dije con la poca respiración que aún quedaba en mi cuerpo. — Jamás, me alegra haberte conocido, Pie. — me dice ella mientras más me estrujaba con su amor. — Ahggg… bien, ¿puedes soltarme? Creo que me rompiste una costilla. — le supliqué. Libia me suelta y se asusta por haberme roto algunos huesos. — ¡OLIVER! P, P, Perdón… ahora mismo sano tus fracturas… — me dice ella muy preocupada. No sé muy bien a cuantas personas, Libia líquido, pero, para mí, ella no era mala persona, hoy en día, mucha gente inocente tiene que matar para sobrevivir y mucha gente mala muere por sus actos, el mundo es cruel y siempre lo será, pero, solo nuestras acciones definirán nuestro futuro, matar es matar, no es un pecado imposible, si lo fuera, nadie lo haría, pero, quien mata por deseo, es un monstruo despreciable y Libia no lo era.
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