Lucifer tomó la mano de Mirka y caminó con ella al Gólgota para encontrar a Jesús en el camino, sabían que lo llevarían cargando la cruz. Lo vieron a la distancia, venía sudoroso, sangrante, doliente. El Diablo no dudó ni un instante y tomó la forma de un hombre, manipuló a un soldado para le ordenara que lo ayudara. -Hermano, aún estás a tiempo -le dijo Lucifer. -Cumpliré la voluntad de mi Padre. -Si no puedo persuadirte, te ayudaré, hermano. Hizo que la cruz pesara menos para Miguel y le hizo más fácil el camino. -No tienes que hacerlo. -Lo sé, pero no permitiré que pases esto solo, yo estaré contigo. -Gracias. Mirka se acercó y le secó el sudor y le dio a beber un poco de agua. -¿Por qué lo haces? -le preguntó Miguel. -No preguntes -respondió la Princesa, con lágrimas

