Capitulo 40

1656 Palabras

florecidas, flores de panículas y umbelas que miraban al sol. Allí soltaban por el aire ligeramente agitado unos aromas que se mezclaban en una fragancia de maravilloso hechizo, y los tintes y colores se esparcían y se juntaban de acuerdo con la casualidad y la alegría del crecimiento. Durante todo el día zumbaban allí las abejas entre las flores; volaban por encima del techo y los macizos perfumados y los senderos, y aun por las frescas galerías de la casa. Ahora bien, cuando Corazoncito y Eriol ascendían la colina, el mediodía había pasado, y el sol brillaba decidido sobre el lado occi- dental de la torre de Ingil. No tardaron en llegar a un muro de bloques de piedra labrada inclinado hacia afuera, pero sobre él crecían hierbas y campánulas y margaritas amarillas. Enc

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR