Capítulo 37 La mesa de madera oxidada que había en la sala estaba hecha añicos, los muebles ni se digan, Kannie se levantó tambaleándose, su brazo derecho sangraba a montón por las mordidas del alfa, sus piernas tenían rasguños por las garras y su abdomen tenía un corte no muy profundo por sus dientes. Ella no cambiaría de forma porque sería darle a entender que iba a pelear y era lo que no quería. JungKook no la reconocía y Kannie no podía creer que estuviera tan herida por su culpa. Se sostuvo de la pared pensando que hacer, afuera las lobas que tenían magia seguían protegiendo la casa, ninguno de los dos saldría de allí, el lobo castaño gruñó lanzando un mordisco a su pierna tumbándola al suelo. K

