Y así paso una semana más. He estado caminando por la vida llena de felicidad, aunque aún no haya escogido un nuevo apellido ni aunque no haya hablado con mi madre aun. Soy tan feliz que decidí hacer algo que nunca hice por mi voluntad. Iré a ver al hijo de Casandra con mi padre, por fin, iré a ver a mi hermano. Hace una semana en la celebración con Dank en el Hilton, me di cuenta que no debo dejar ir mi rencor con alguien que no lo merece, así que decidí hacer algo y visitar a mi hermano fue lo mejor. Y aun no le he dicho a Dank que lo amo. ¿Eso me convierte en una cobarde? No recuerdo cuantas veces abrí la boca tratando de que esas palabras salieran de ella; y nunca funciono. Sé que él sabía lo que quería decir, su cara me lo demostraba y me dolía el corazón cada vez que su expresión

