-Entonces, Julia. ¿Iras conmigo? Mi cuerpo entra en tensión a causa de su pregunta. Roma está muy lejos, y Marcus me acaba de ofrecer la experiencia de mi vida. -N-no lo sé -tartamudeo. Marcus me toma de las manos y las sube a su boca. Deposita un dulce beso en cada una de ellas y me sonríe. -Sé que esto es prohibido, pero me haría ilusión que vinieras conmigo. Sus ojos azules me suplican. Quiero decir tanto 'no', que mis pensamientos me delatan. Me ha contado mi trabajo tener en mis garras a Marcus, pero después de conocerlo, cada segundo ha valido la pena. -Por favor, Julia. Mi corazón late con fuerza. Ni siquiera es mi nombre y siento que todo es real. El único recordatorio que me dice que no lo es, es la alianza de platino en su dedo -y los mensajes de reporte hacia s

