El lunes, cuando Alba llegó a la tienda, se encontró con un precioso ramo de rosas rojas sobre la mesa de su despacho. Alucinada, cuando sus trabajadores la dejaron a solas, abrió la tarjetita y leyó: No me perdonaste mi impertinencia del viernes en la fiesta. Estoy en la cafetería que hay frente a tu negocio. Mi avión sale a las dos y media. De aquí no me moveré hasta la una. Por favor, ven y tómate un café conmigo. Prometo portarme bien. Víctor Sorprendida, volvió a leer la nota cuatro veces más. ¿Víctor estaba allí? Nerviosa por saber que la había localizado, optó por no ir. Pero ¿qué quería ese caradura casado? Y, retirando las flores a un rincón de su despacho, decidió olvidarse del tema. No tenía nada que hablar con él, y no iba a perder el tiempo. Durante una hora trabajó relle

