Hoy ya es el segundo día que estamos acá, pero en realidad sería como el primero ya que ayer nos quedamos todo el día adentro. Ya desayunamos y ahora no sabemos qué hacer asique nos quedamos un rato simplemente sentados en la mesa mirando un punto fijo hasta que recuerdo. - ¡Lucero! - grito de repente. - Todavía no lo fui a visitar. - Vamos. Lo agarro de la mano y corro emocionada hasta donde se supone que está mi caballo con él prácticamente pisándome los talones. Al llegar, efectivamente está mi Lucero pero también hay otro al lado suyo. - ¿Cómo te llamas pequeñín? - pregunto mientras camino hacia él, ya que tiene su nombre en una placa a su lado y no logro leerlo bien. - ¿Pequeñín? - habla Alex burlón y lo miro mal sin contestarle. Busco en su placa y ahí está su nombre e

