Ya vamos entrando en la ciudad y Alex me despierta despacio. - ¿A dónde vamos? - me pregunta. - Vayamos a mi casa y luego a la tuya. - ¿Te quedas? - ¿Es pregunta? Siempre te quedas en la mía, hoy vamos a la tuya. Ademas si te estoy diciendo, vamos a mi casa y luego a la tuya, ¿qué voy a hacer? ¿Duermo en el patio? - Bien, ya vamos a tu casa señorita gnomo. No te me enojes porque dormís en el patio. - Viejo. - Gracias. - Malo. - De nuevo, gracias – simplemente le saco la lengua y me vuelvo a acomodar como antes pero esta vez no me duermo. Al entrar en mi casa lo primero que hice fue tirarme al sillón, pero alguien... se tiró encima de mí y hace que me suene la espalda. - Correte gordo. - ¡Hey! No soy gordo. - Pero pesas mucho, me duele mi débil espalda. - Piri pisis mich

