Capítulo XX

1026 Palabras
Decir que los problemas se han solucionado era una completa mentira, todo se ha vuelto peor ya ni siquiera ella lograba tener un poco de paz por el día o por la noche, porque cada segundo sentía que estaba siendo vigilada ahora no solo por un ser sino por muchos, a pesar de que Raziel estaba con ella el mayor tiempo posible justo cuando se iba era que empezaba la incomodidad en su ser.  La poca paz que le transmite el castaño antes de marcharse a cumplir sus deberes, porque ¡Sí!, él podría estar en la tierra por una misión pero eso no quería indicar que no estuviera al pendiente de sus asuntos, más por el hecho que aún ella recordaba el extraño sueño que había tenido con ese enorme ser hace una semana atrás. Desde ese periodo de tiempo el castaño ha cambiado de una manera tan radical, ahora solía invitarla a caminar o a salir juntos, como especies de pequeñas citas que solo lograban hacerla recordar recuerdos uno tras otro.  April en ese momento estaba en su habitación estudiando el próximo de su clase sobre el tema de anatomía humana, no podía negar que la universidad no era nada comparado al instituto y allí si se estudiaba sin descanso, pero eso la motivaba a cada día ser mejor, aunque ya algunos de sus compañeras de clase le han estado molestando constantemente por ser la más destacada por el instante.  Era evidente que el grado de estrés en que se encontraba la rubia, solo ha salido a comer algo sencillo para volverse a encuevar en su cuarto, ya le faltaba poco y terminaba todo como tal, por eso se esforzó al máximo, sabía que dentro de un corto periodo de tiempo podía llegar de la nada el castaño como ya se estaba acostumbrando a llegar, provocandole posiblemente un futuro infarto.   —¿Aún sigues ocupada, querida?—una voz repentina de hombre, hizo que ella diera un sobre salto en la silla que se encontraba estudiando. April dejo caer sobre el pequeño escritorio que tenía en su habitación, el libro que cargaba en sus manos, a la vez que frunció el ceño por la manera tan imprevista en que apareció el castaño en su hogar, aunque se estaba haciendo ya una costumbre el que él llegará de esa forma y casi le provocará un ataque cardíaco, era lo que le molestaba de Raziel.   —No olvides que aún soy una humana y que me puedo morir por un susto—respondió la rubia, a la vez que  hacía un puchero inconsciente en sus labios.  Él castaño simplemente soltó una pequeña risa de diversión, sin decir ni una sola palabras más se acerco  a un costado de donde la dama estaba, para inclinarse y darle un beso en la frente como símbolo de protección, provocando que esa sensación que la había estado acechando desde hace ya un rato desapareciera.  De los labios de la rubia se escapó un suave suspiro profundo, mientras que terminaba de procesar lo que acaba de suceder, era evidente que el castaño realmente le transmite una  tranquilidad muy especial, ya que hasta la sensación de ser observada se le ha desaparecido, pero eso no le quitaba la curiosidad por saber ¿quién? o ¿qué? la estaba vigilando siempre. No obstante, ahora tenía cierta interrogante por saber sobre los "asuntos" secretos de él, por supuesto que no deseaba tampoco quedar como una entrometida en las cosas que no tenían absolutamente nada que ver con ella, pero eso no le quitaba que se preocupara de sobremanera por el bienestar del hombre o en dado caso el que no se metiera en líos por su culpa. Eso era lo que menos quería April.  —¿Cómo te fue en los "asuntos"? —le pregunto la chica, a la vez que hacía unas comillas con sus dedos. El castaño cambio dramáticamente la  expresión de su rostro a una más seria, mientras que camino rumbo a la cama para sentarse sobre el colchón, estaba sumamente en un estado tan neutral que eso le indicaba a la chica que algo no andaba bien o que se había vuelto a meter en problemas por su culpa, además que de cierta forma, había una extraña conexión entre ambos que le hace darse cuenta cuando el chico de su estado.  Ambos tenían un vinculo especial, algo indestructible que ni ellos mismo sabían lo poderoso que es.  —Solo tuve una reunión, nada de que preocuparse—comento el castaño, mientras que se encogió de hombros, para  que April no supiera el grado real de la situación.  Estaba muy claro para la rubia el hecho que no le quería decir la verdad, por lo que sin darse cuenta entrecerró los ojos con una expresión dudosa, realmente ella aunque no fueran nada como tal estaban hecho el uno para el otro, ninguno se atreve a dar el paso final por las terribles consecuencias que siempre trae cada vez que ellos están juntos. Ese siempre fue su triste destino... April sin decir nada se colocó de pie, provocando que la silla en la que se encontraba sentada hiciera un pequeño sonido por las patas sobre la madera del suelo, ella solamente comenzó a andar en dirección a donde el chico estaba posicionada con esa expresión tan neutral y sin más se arrojó hacía él, abrazándolo sin dejar que reaccionará. —Recuerda que no estás sólo, yo siempre estaré contigo y si nuestro destino es estar siempre separados por el bien de ambos, lo aceptaré—susurró la rubia, mientras que se aferraba al dorso de él. —Porque yo jamás dejaría que te suceda algo por mi culpa—agregó, subiendo la mirada hacía el hermoso rostro del castaño.  Ella le acababa de decir las mismas palabras que una vez las mencionó en el pasado.  Él castaño se quedo atónito en su ante la situación, era muy extraño que el arcángel más sabio creado por padre estuviera en aquella situación, pero no podía evitar volver a caer en ese encanto tan mágico de la rubia... Él estaba  profundamente enamorado de ella... Continuará...
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