Una pequeña niña de aproximadamente cinco años con el cabello castaños como el mismo chocolate, se encontraba jugando en lo que era un columpió improvisado hecho con un neumático y una soga en la rama de un árbol, esta movía con inquietud sus pies, ansiosa por la llegada de su madre ese día del hospital. —Te dije que mi mamá se demoraría... —comentó, la niña de piel blanca como la leche. Ella volteo para observar a su amigo imaginario, aunque ella lo llamaba su "ángel guardián", y este realmente era un ser que la protege desde que tiene memoria. —Creo que tenías razón—agregó "el guardián", desde detrás del árbol. Aquellas palabras hicieron que ella parará de mecerse, no era algo que le dijeran muy a menudo en su corta vida, no obstante su pequeña mente se volvió a ir al lugar de la im

