Aron Aron: ¿Estas mejor?. Al enviar el mensaje, puse el celular en pecho y cubrí mi rostro con la almohada. Me la quité, me levanté y dejé el celular en la cama. Me quedé mirando. Mierda, parecia una niña de 12 años esperando el mensaje de del niño que le gusta. El celular vibró de repente y prácticamente en segundos lo tuve en mis manos. Había contestado. Miki: Estoy mejor Aron, muchísimas gracias por preocuparte. Aron: ¿Puedo llamarte?. Mordí mi dedo un poco y en cuanto obtuve un SI, le marqué. -Hola.- susurró. El corazón comenzó a latirme rapido. -Hola Miki, ¿Cómo estas?. -Mejor.- su voz sonaba cansada.- He estado triste, pero me estoy recuperando. -Queria llamarte para saber de ti, pero no podia hacerlo sin tu permiso.- me sinceré. -Eres un lindo Aron. Sonreí. -¿Eso cre

