Aron Día miércoles. Decir que me sentía nervioso, sería poco. Tenía miedo de que no funcionará. Aún así.. no podía echarme para atrás. -Mamá.- la llamé una vez que terminé mi desayuno. -¿Si?. -¿Hablaste con la señora Leo?.- pregunté. -Si.- sonrió.- Iremos a tomar un café en la tarde. Allí le diré todo, tu no te preocupes. -Gracias mamá, la verdad es que no quiero que la familia de mi amigo me miré de manera extraña por un mal entendido. Obviamente cuando le conté lo que sucedió, pase por algo muchas cosas, quedando una historia, sólo con malentendidos. -De nada cariño.- ella dejó mi almuerzo sobre la mesa.- Ve que se te hará tarde. -Si.- tomé el almuerzo y lo guardé.- Hasta más tarde. -Adios cariño. Salí de casa, caminando rápido. Afortunadamente Khen y Ron estaban ocupados

