Aron Nuestros cuerpos seguían desnudos, tocándose, sus cabellos ahora cortos y castaños, me hacían cosquillas en el pecho y un poco en la barbilla, su pierna derecha están sobre la mía debajo de las sábanas, y su mano acariciaba el vello de mi ombligo. Mi brazo se sentía entumecido por tener el cuerpo de Gabriel encima de el, aún así mi mano estaba bien agarrando su cintura. El obviamente también estaba despierto, ya era de día. En casa todo estaba en silencio, hacía minutos que escuché a mi padre irse a trabajar, es más, fue el quien golpeó la puerta de mi cuarto para avisarme que sería hora de levantarme. Lo único que se escuchaba eran las agujas del reloj que tenía en el cuarto, acompañados de algunos pájaros que de escuchaban volar desde afuera. La ventana estaba abierta, la luz de

