Aron No tenía ganas de ir al colegio, y no porqué sea perezoso, si no que al cruzar la puerta debía enfrentarme a Gabriel. ¿Por qué me había comportado asi? Claro, la respuesta era clara; estaba alcoholizado. Generalmente no le afectaba el alcohol porque lo tomaba con moderación, pero la noche del sábado estaba enojado, pensando que Miki se confesaria al otro tonto. Tomé de más y las consecuencias fueron demasiado fuertes. -¿Qué haces mirando la puerta?.- mi madre rió detrás de mi. -Solo.. estoy preparando mentalmente a mi cerebro para salir. -¿Por que?.- ella se acercó a mi para también mirar la puerta.- ¿Cómo te preparas con esto? Mamá se estaba burlando de mi. Bufé , cogí el pomo de la puerta, la abrí y salí de casa, crucé el patio, tomé aire y por fin salí a la vereda. A u

