Emergencia en el Domo de Delta Andreas subió al avión con la gorra y los lentes oscuros. En su apuro, olvidó que la sesión de fotos hace unos días lo había hecho visible para el público. Qué incómodo, pensó cuando varias jovencitas en sus asientos parecieron reconocerlo. Debería haber llevado una mascarilla que cubriera parte de su rostro. Se sentó en el asiento de la ventanilla y se acomodó para evitar ser divisado desde adelante. Era un viaje de 3 horas por lo que siguió evaluando que podía decirle a la guía o al esper gruñón para que lo reintegraran a la misión. El guía escuchó a la sobrecargo dar las indicaciones de seguridad en el frente, los cinturones y bla, bla cuando un extra en la pantalla lateral informaba una situación inusual en su destino. Tomó los audífonos conectados a

