Mía bajó del auto tan pronto como Donovan estacionó frente a la casa, tenía poco tiempo para arreglarse y estar lista para cuando Angelo pasara por ella. —¡Espera Mía! —la voz de Donovan le hizo detenerse, respiró profundo y se giró con una ligera sonrisa en los labios. —Dime. —¿Cuál es la prisa? —preguntó acercándose a ella—; ¿Has tenido problemas con él? se sincera por favor Mía, de cierta manera me siento culpable de lo que te pase, te propuse e insistí para que trabajaras con él, pero si para ti es difícil entonces yo… —Estoy bien Donovan, no tienes por qué sentirte culpable y hoy solo ha sido mi primer día de trabajo, nada que no pudiera manejar —expresó Mía viendo disimuladamente la hora en su reloj de pulsera. —¿Sabes acerca del contrato que firmarán mañana? —preguntó, mientras

