— ¡Charlie!— Alice se detiene en la puerta justo al mismo tiempo que suena el timbre para salir a almorzar. Yo le doy un rápido vistazo para esbozar una sonrisa en su dirección y luego le regalo otro rápido vistazo a Rebecca; he estado buscando el momento perfecto para hablar con ella a solas pero no parece llegar jamás. — ¡Ya voy!— le aseguro a Alice, quien ya está comenzando a dar leves saltos en su lugar, algo impaciente. Deslizo mi cuerpo hasta donde se encuentra la muchacha y comenzamos a caminar por el pasillo de la escuela. — ¡No te vas a creer lo que me pasó en clase de comunicación!— comienza ella, y acto seguido comienza a hablar con tanta rapidez y emoción que tengo que girar mi rostro varias veces en dirección al movimiento de sus manos mientras ella hace los efectos espec

